Suelos vitícolas del marco.
Este estudio viene dado por la importancia de los suelos y de los substratos geológicos en la zonificación vitivinícola.
En el concepto de Pago vitícola se destaca la singularidad del tipo o clase de suelo, subsuelo y substrato geológico que, conjuntamente con otras circunstancias ambientales, participan e intervienen en su delimitación, caracterización y funcionamiento.
El marco o región del Jerez y de la Manzanilla representa una de las regiones vitinícolas más antiguas de la Península Ibérica. Los suelos tienen distinta importancia en la calidad del viñedo y del vino.

Suelos calizos, silíceos y otros se citan en el Estudio Agrobiológico de la Provincia de Cádiz y en el Mapa del INIA (1971), con la descripción morfológica de sus horizontes, la situación en el terreno y la caracterización analítica de los mismos, etc.
El Pago vitícola es un sistema tradicional de zonificación para el manejo, la valoración y la contribución impositiva de esta clase de predio rústico que, por otro lado, proporciona originalidad a los productos procedentes de él. En el Marco de Jerez por Pago vitícola se entiende una unidad de gestión agrícola; un grupo de viñas con tierras homogéneas, y, en general delimitadas por accidentes topográficos, en que tradicionalmente se viene considerando dividida la zona vitícola jerezana.

En la literatura académico-técnica, el concepto de Pago vitícola tiene una vertiente ecológica-agrícola que se expresa nítidamente en los autores españoles cuyas fuentes del conocimiento agrológico proceden de la antigüedad, de los llamados geórgicos. Según Columella ( uno de estos autores clásicos ), las tierras dedicadas a viñas en la zona gaditana eran al menos las que él llamaba cretosi, sabulosi y palustres; se trata de los mismos tres tipos de tierras fundamentalmente vitícolas que se conocen para el actual marco de Jerez de la Frontera “albarizas, arenas y barros”.

Entonces ´no es suficiente saber que la naturaleza del vino varía bajo climas diferentes, y que la misma especie de viña no da indistintamente en todos los terrenos uvas de igual calidad: es necesario también conocer las causas de estas diferencias, para establecer unos principios, de los cuales podamos partir para saber, no solamente lo que se verifica, sino también para poder prever y pronosticar lo que ha de acontecer (CARBONEL Y BRAVO (1820)).´
Está claro en los edafólogos gaditanos que la primera consideración a tener presente es que el suelo ocupado por la viña está muy alterado por el hombre, tanto por acciones directas —el desfonde o agostado y los estercolados- como por las raíces de las cepas, que llegan a superar con creces más de cuatro metros de profundidad.
En 1807 BOUTELOU publicó su Memoria sobre el cultivo de la vid en Sanlúcar de Barrameda y Xerez de la Frontera, que viene a representar un segundo gran impacto de escritos sobre las tierras de Jerez. BOUTELOU dice que «los terrenos albarizos son muy frescos, fríos, tardíos, absorbentes, porosos y esponjosos; atraen la humedad y la retienen hasta en lo más ardiente del verano…» Hace una descripción del comportamiento físico agrológico de los terrenos albarizos que parece como si todos los viticultores de la zona fuesen auténticos expertos en la materia.
Y cuando habla de los suelos que llaman barros en la zona —palustris, tre (de pâlus). Palustre, lo que pertenece a la laguna, pantanoso. Un barro en Sanlúcar es un suelo con masa arenosa (fina) aglutinada con arcilla y con óxidos ferruginosos. Representa una sedimentación en tránsito de marina a continental, pliocuaternaria.
El tercer tipo que BOUTELOU describe es el terreno sabuloso de Columela (de sabûlum, abundante de arena). Le llama la atención el potencial agronómico de las arenas voladoras de Sanlúcar, y no es de extrañar el interés que manifiesta por aspectos físicos de los terrenos vitícolas.
A este respecto decía CARBONEL Y BRAVO (1820), que «para formar un viñedo es más necesario consultar la porosidad del terreno, que la naturaleza de los principios de que éste se compone». «El terreno calizo es idóneo para la viña; pues por ser árido, seco y ligero, ofrece a la planta un apoyo bastante firme; el agua de que se impregna por intervalos, circula y penetra libremente en todas sus capas; las muchas ramificaciones de las raíces la absorben por todos sus poros, bajo cuyos aspectos el suelo calizo es muy favorable a la viña».
La publicación del estudio Agrobiológico de la Provincia de Cádiz (CEBAC, 1963), supuso un nuevo impulso a los estudios de suelos.La nueva descripción de los terrenos por su color — albarizas, bujeos negros, tierras rojas…- y ciertas apreciaciones morfológicas y estructurales de los terrenos reciben en esta comarca gaditana un baño de geología histórica y de composición mineral.
Según GARCÍA DEL BARRIO (1972), las tierras del Marco de Jerez se han clasificado por técnicos y viticultores del modo siguiente: Albarizas: Tierras vitícolas por excelencia. Suelos con capa superficial blancuzca y calcáreas, sobre margas del Oligoceno, en lomas y cerros. Bujeo albarizo: En las laderas bajas y pie de monte. Las margas se hayan recubiertas de tierras pardas u oscuras. Arenas: Suelos con alto contenido en arena y con agua dulce en subsuelo. Barros: Suelos arcillosos en lomas suaves y zonas llanas, que se agrietan en verano. Son los menos apropiados para la vid. Lustrillos: Tierras rojizas en superficie, sobre margas.
En trabajos edafológicos posteriores del mismo autor (GARCÍA DEL BARRIO, 1979), diferencia y clasifica los suelos vitícolas en función de los siguientes factores: 1. Fisiografía del terreno. 2. Grado de pendiente. 3. Tipo de roca geológica. 4. Estructura de la roca. 5. Proporción de los componentes de la roca.
Tipos de estructura de rocas calizas, arenas y areniscas (GARCÍA DEL BARRIO, 1979).
Tipos de estructura de rocas calizas, arenas y areniscas (GARCÍA DEL BARRIO, 1979).
En base a lo indicado anteriormente, en la bibliografía edafológica, se han separado hasta 15 clases de suelos diferentes.
Consideraciones finales:
En primer lugar, queremos indicar que a nuestro juicio los estudios sobre suelo-substratos geológicos del viñedo de la D.O. Jerez-Xérès-Sherry y Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda son, en general, escasos y faltos de datos, en especial físicos, estructurales y biológicos. En lo anterior ha influido un excelente conocimiento práctico, fruto de la observación y experimentación milenaria de las tierras del Marco de Jerez; es evidente que el sistema productivo de las tierras del Marco se basa en un conocimiento estándar de los suelos, en especial de los de calidad superior.
El conocimiento de los suelos y terrenos vitivinícolas del Marco se debería abrir y profundizar; permitir alcanzar, con más información, otras posibilidades vitivinícolas compatibles con las tradicionales. Para ello, sería conveniente explorar características morfológicas, físicas y biogeoquímicas de los suelos y de los terrenos geológicos del Marco.
Finalmente, deberían proyectarse sistemas de manejo y conservación para una producción sostenida y la elaboración de nuevos productos, complementarios y/o alternativos a algunos de los actuales.
